Ricardo Valle Cabrera tiene 30 años de piloto aeronáutico civil. Trabajó cuatro años y tres meses en “Aero Ica”, la empresa a la que pertenece la avioneta que mató a los cinco turistas franceses, y hace poco estuvo en la cabina de mi programa en Radio San Borja.
Lo que contó parecía salido de una película exagerada del ya superlativo Alex de la Iglesia. Para empezar, en las trece “empresas” que se disputan a los turistas con jaladores –como en terminal de microbuses– los pilotos ganan dos dólares por pasajero, lo que representa unos 500 dólares mensuales. El resto de sus ingresos procede de las propinas que solicitan.
Ha habido casos, según relata Valle Cabrera, en que se ha usado gasolina de automóvil para volar. De hecho, uno de los pocos inspectores honestos de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) comprobó una vez esa temeridad en una nave de “Aero Santa Bernardita”. Y es que a veces la importada gasolina 100-L, apropiada para la aviación ligera, no llega a tiempo.
Las avionetas que parten del aeródromo de Nazca tienen una antigüedad promedio de 30 años, no están precisamente bien mantenidas y las hay que tienen la venerable edad de 51 años. Nos referimos, por ejemplo, a la avioneta Cessna 170 de la fatídica “Aero Ica”: su debut aéreo fue en 1957. Es que en “Aero Ica” quizás piensen que la antigüedad es clase.
TEXTO DEL ARTICULO FRANCIA TIENE LA RAZON
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